Seis décadas de trayectoria le avalan para que sea la Velasco. Aunque para muchos poner el artículo antes del apellido denota cierto desdén, El Mal Camino se reafirma en que ese ‘la + apellido’ tiene que ver con el rango social y la importancia del personaje, como lo fueron la Callas, la Garbo o la Bernhardt.

La actriz adora Barcelona. Sintió en el alma su atentado. Le dieron en el corazón. Como a todos los españoles. Se quiere ir a comer y a echarse una siesta porque hoy estrena Reina Juana en el teatro Borràs hasta el 3 de diciembre. Es el fin de la gira. Unos garbanzos en la Bodega Sepúlveda le hacen feliz. Su otro santuario gastronómico en la ciudad es Ca l’Isidre. Y para dormir, como no, su segunda casa, el hotel Avenida Palace.

De Juana destaca que era bellísima, superdotada, cultísima y con buena salud, pero Concha es modesta al considerar que “yo no tengo atributos. Soy una persona normal y corriente. Mi nieto dice siempre que tiene dos abuelas, una que es la abuela guapa y la otra, que es la abuela normal y corriente. Pues yo te diría que soy más normal y corriente que esa abuela normal y corriente”. A sus casi 78 años, sigue siendo tan coqueta como siempre. Controla la luz, pone su perfil bueno, juega con las manos…

Hacer de reina Juana, “que de loca no tenía nada”, le ha supuesto tanto desgaste como gozo. El texto de Ernesto Caballero está lleno de dolor, rebeldía, ambición y de intolerancia religiosa que el director Gerardo Vera ha transformado hasta convertir a Concha en el acto siguiente a ser un monstruo escénico: “Me emociona, a veces hasta me ha hecho llorar”, asegura.

Gerardo ha cumplido su sueño. Mientras por la mañana estudiaba en la universidad, por las tardes trabajaba como ayudante de escenografía de Emilio Burgos en la obra ‘El caballero de las espuelas de oro’, dirigida por José Tamayo y protagonizada por José María Rodero. Pero el director tenía una fijación, quería conocer a Concha y no se podía escapar de la función. Pero un día lo logró y se acercó al Infanta Isabel donde una jovencísima Velasco representaba junto a Manolo Gómez Bur, Gracita Morales y Agustín González ‘Las que tienen que servir’. Se fue a camerinos y la actriz, enfundada en un abrigo de piel de tigre, le firmó con un ‘Querido Gerardo, un abrazo’ y “nada más. Es algo que guardo como una reliquia. Y desde entonces siempre he querido trabajar con ella porque es una mujer que me fascinaba. Y después de tanto tiempo, el destino ha querido que nos juntáramos ahora”.

Desde su estreno en abril de 2016 en Sevilla, más de 100.000 personas se han puesto a los pies de las dos reinas. Y, hablando de monarcas, como en el buen póker es mejor un trío que una pareja, ahora aparece Letizia, de quien se dijo que no se quiso hacer un selfie con Concha en los Premios Nacionales de la Cultura en Cuenca hace unos días.

“¿Pero quién se inventa esos bulos?. Es mentira. Adoro a los reyes. En la foto estoy con ellos y con mis hijos”, enfatiza y, acto seguido, coge su móvil y busca la foto que hizo a la foto que tiene en su casa enmarcada y que le enviaron sus majestades firmada. Un duelo entre reinas que quedó en una pura anécdota.

Foto de cabecera: Sergio Parra

Fotos reportaje: Luis Fernando Romo