Es un as en las pistas, sobre las dos ruedas es prácticamente invencible, pero en cuestiones de marketing, muchos le dan vueltas. A través de su marca de gafas de sol, Jorge Lorenzo esponsorizó la fiesta en la sala Sutton de Barcelona a la que acudió como Dj el excéntrico millonario italiano Gianluca Vacchi.

¿Quién? Es el nuevo instafamoso que a golpe de cadera al ritmo de la música de moda ha conseguido meterse en el bolsillo a más de 10 millones de seguidores en la red social. Con casi 50 años, músculos tatuados por doquier y una fortuna que se la gasta en los caprichos que más le convienen, Gianluca es el último gran fenómeno de masas de la era de las e-celebrities.

La cena íntima de Jorge Lorenzo y Gianluca Vacchi

En su primera visita a España, el empresario eligió Barcelona. Y, para ello, el piloto mallorquín, que no es su amigo, como muchos se han avanzado en confirmar, sufragó si no todos sus gastos, sí gran parte de ellos. El deportista puso una condición: quería cenar con el millonario. Y, como no, unas horas antes de la fiesta, que acabó a altas horas de la madrugada, los dos departieron sobre lo humano y lo divino. Más sobre esto último que, para ello, les sobran los billetes de 500 € y son adorados en los cinco continentes.

jorge y gianluca divers

Y es en este evento donde radica el problema. Más bien, un problema de mercantilización y posicionamiento de marca. Sí, la marca de las gafas de sol. Gianluca no tuvo inconveniente en posar en el photocall ante un plafón plagado de logotipos. Esta estrategia, ajena a Lorenzo, era buena. Pero los pasos que dio el motorista fueron erróneos.

Con ese afán de que unos egos se retroalimentan a otros, Lorenzo se hizo una foto con Gianluca que subió a su cuenta de Instagram, con tan poca picardía, que en la imagen no había ni rastro de las gafas. Ni del objeto, ni del plafón ni de nada que indicara que estaba allí gracias ello. Obviamente, los medios de comunicación se hicieron eco de la fiesta de Lorenzo y ‘robaron’ esa imagen que publicaron en sus respectivas páginas (digitales o no). Lo que podría haber sido una campaña de marketing planetaria a coste cero, acabó en agua de borrajas. Eso sí, los dos se lo pasaron en grande.

Dj Set gianluca vacchi

Avión privado, un Rolls Royce y champán Dom Pérignon

Gianluca, por supuesto, cobró y pidió lo suyo. Que para eso los millonarios son excéntricos. Viajó con en avión privado desde Turquía con un séquito de 14 personas; pidió el servicio de un Rolls Royce durante 24 horas; alquilaron toda la última planta del hotel de cinco estrellas Meliá Sarriá; exigió que le llevaran a la habitación 10 botellas del carísimo champán francés Dom Pérignon y mucha fruta exótica fresca; un masajista para que le pusiera a punto antes de pinchar en la discoteca…

Mientras Gianluca se caracterizó por tener buenos modales, hablando con todo el mundo, mostrando su carisma y su don de gentes, imitando al común de los mortales, gastando bromas y pinchando con estilo, el entorno que le rodeaba fue, durante gran parte de la noche, más molesto que un enjambre de mosquitos veraniegos. Impedían trabajar a los profesionales de los medios de comunicación, ponían pegas para todo, contestaban de malas maneras…. A la mañana siguiente volaron a Córcega. Así son los ricos. Y así se lo hemos contado (¡Ah, por cierto!, la marca de gafas es Skull Rider). De nada, Jorge. Desde www.elmalcamino.com siempre estamos dispuestos a echar una mano.