Ahí abajo está el Mar Tirreno, de un azul de paleta de pintor. Del otro lado, las escarpadas laderas donde los pueblos de la Costa Amalfitana parecen estar prendidos con uñas y dientes de las rocas. Vamos, todo un desafío a la Ley de la Gravedad. Y la línea gris del asfalto conecta a Salerno, Positano, Minori, Atrani, Amalfi y Sorrento, por donde los choferes de los buses locales conducen sin sentido del vértigo.

 2 Benson Kua

Salerno es un buen punto de partida, donde la puerta de entrada es su famoso paseo marítimo. Le sigue Vietri sul Mare, con sus famosos azulejos y cerámicas, los pequeños pueblos pescadores de Cetara y Maiori, y las impactantes vistas del Capo d’Orso.

Amalfi presenta la famosa catedral de Sant’Andrea Apostolo y la escalinata donde todos los turistas se retratan, rodeados de puestos de venta de condimentos y limoncello. Precisamente, esta bebida es uno de los recuerdos más populares para degustar, aunque si se trata de comer, no hay que dejar de lado las pastas combinadas con pescados y mariscos; o los derivados queseros como las mozzarellas y los ravioles de ricota. Claro, si es Italia no puede faltar la pizza, y para ello, las palmas se la lleva el pequeño pueblo de Tramonti.

Valentina Jori

Vuelta al camino, que todavía queda por recorrer las tortuosas calles de Positano, siempre con sus barcas de pescadores de colores vivos encalladas en la playa. Y quedará al final Sorrento, inmortalizado en las canciones populares, punto de salida para otras excursiones para las islas de Capri o Isquia, o como base para evitar el caos de Nápoles y llegar a las ruinas de Pompeya y Herculano.

La Costa Amalfitana, con sus paisajes de postal, fue un centro magnético para el turismo desde la época romana –en toda la región hay restos bien conservados de opulentas villas de descanso-, y tras el boom que comenzó en la década del ’60, conviene visitar la zona antes del aluvión turístico de agosto, donde la carretera que bordea las sierras se colapsa día a día. Y ni hablar de las playas.

Amalfi Cathedral, aka "Cattedrale di Sant'Andrea" (St Andrew) and "Duomo di Amalfi"

De la belleza de estos parajes bien pueden dar fe la legión de artistas y personalidades que han pasado temporadas o que directamente han comprado propiedades en la Costa, desde Pablo Picasso a Elizabeth Taylor, Greta Garbo o Richard Wagner, Lord Byron o Goethe. Y millones de turistas que se van con ganas de retornar algún día.

 

Créditos de fotografías:

Eric Hossinger  (Foto de apertura)
Benson Kua (“Sunset at the Amalfi Coast”) 
Valentina Jori (puestos de venta)
Dave & Margie Hill (Duomo di Amalfi)